Manolo es adoptado y es el amor de mi vida.
Hace dos años y medio que este gato llegó a mi vida y desde entonces no dejo de sorprenderme a diario con todo lo que hace.
Manolo viene de una historia de drogas y unos dueños que querían llevarlo a la perrera a él y a sus 3 hermanas. Lo adopte cuando apenas tenía unos días de nacido y aunque está loquito, es grosero y violento, yo lo quiero como si no existiera otro gato en el mundo mejor que él. Supongo que así funciona el amor. Lo quiero porque no tiene que hacer nada para gustarme. Sólo ser él. Y al final, porque supongo que sí se parece a mí. Pues muy en el fondo somos unos cursis a los que nos gusta que nos consientan porque ni que fuéramos robots.
Lo que quiero decir con todo esto es que adoptar un amigo, sea un perro o un gato, siempre es un win-win.
En serio, sucede que si adoptas, tú tampoco vas a tener que hacer nada para que él te vea como la persona más cool del mundo. Y probablemente lo seas si decides darle un hogar.
Yo sé que hay razas de perros y gatos increíbles, pero comprando mascotas únicamente contribuyes a que cada vez haya más callejeros. Adopta y esteriliza. No seas.
Acuérdate del choro de la belleza interior, en ellos sí aplica porque no tienes que besarlos ni nada. O sea, sí pero diferente. Vale toda la pena del mundo. Te cambian la vida.
¡Adopta!